Al Despertar

Cómo los primeros pensamientos y emociones al despertar repercuten en el resto del día.

Estoy suscrita a la página de Louise Hay www.LouiseHay.com (persona y guía maravillosa que llegó a mi aproximadamente a los 15 años), y constantemente recibo mails con gacetas y publicaciones sobre bienestar personal.
Hace un tiempo recibí un escrito sobre la importancia de los primeros pensamientos del día y que sean dirigidos a voluntad para lograr que nuestro día sea positivo.
Explicaba que si nos levantamos sin ganas y pensamos cosas como: que mal, me tengo que levantar, tengo tanto sueño, otra vez ir al trabajo, tengo flojera…etc etc etc… el resultado de esto será que el día se desarrollará con sueño, flojera, disgusto y frustración.
En cambio si dirigimos nuestros primeros pensamientos a lo positivo: qué bueno, ya amaneció, dormí muy bien anoche, hoy es un día maravilloso; o con agradecimiento a Dios por lo bueno que nos da; o con afirmaciones positivas…el día seguramente se va a desarrollar igual de positivo que nuestros pensamientos.
Entonces hice el ejercicio y empecé a probar diferentes pensamientos, palabras motivadoras para mí misma, afirmaciones y agradecimiento.
Ahora, casi todos los días, y digo casi porque confieso que muchas veces se me olvida, pienso más o menos esto al despertar:
1- Agradecer a Dios por: mi cama, mi esposo que duerme a mi lado con quién comparto los sueños, mi hijo maravilloso, un día más de vida, una nueva oportunidad de ser feliz, por mi familia…
2- Afirmaciones positivas: soy energía inmensa e interminable, soy salud, este día está lleno de armonía, soy abundancia, soy amor.
3- ¡Sonrío! Si, sonrío, aún en la cama antes de levantarme y en el baño frente al espejo. 😄
Mientras más lo hago, menos se me olvida, porque se va grabando en mi subconsciente y haciendose parte de mi rutina diaria, se vuelve parte de mi normalidad, y ¡sí que funciona!…me cambia la actitud, el ánimo, el día es mas positivo o al menos yo lo soy…
¿Qué tal si haces la prueba? Te aseguro que luego de unos días se hará parte de tu rutina y marcará la diferencia en el resto de tu día.
Namasté

Papel Protagónico

Hay veces en la vida en que nos podemos sentir tan víctimas, tan “pobrecitos”.

Les cuento que ya no tenemos por qué seguir siendo victimas, es tiempo de dejar de ser esos protagonistas que para ser felices la tienen que sufrir, típico de las telenovelas o cuentos de princesas.

Yo digo: NO MÁS.

Acabo de tener hace poco una lección de vida tan grande. Fue una lección de fuerza, de entereza, valentía, lucha, coraje. Cuánto agradezco estás lecciones.

Aprendí que debo dar gracias a Dios por lo que se tiene, sea poco o mucho, aprendí sobre el desapego, sobre el amor.

Yo fui una de esas protagonistas de novelas, de las sufridas…y les repito que ¡NO MÁS!.

Hoy pienso que alcanzar la felicidad no tiene nada que ver con ser víctima de todas las situaciones, ni tener que sufrirlas todas. Ser protagonista se debe tratar sobre afrontar lo que venga, con valentía, y sobretodo con AMOR.

Hoy doy gracias a Dios por hacer parte de mi vida a esos Ángeles que te dan lecciones y te ayudan a ver las cosas de una manera diferente.

Oración:

Dios, te doy gracias por cada paso que doy a tu lado, porque cada situación junto a ti me ayuda a crecer, te pido bendigas a todos esos angelitos de luz que pones en mi camino, te pido los llenes de amor y fortaleza. 

Amén.

Con cariño, para ti 🙂

Namasté

 

 

Familia

Hoy quiero escribir a la Familia. A veces se puede creer que la distancia o el tiempo nos van a alejar de nuestros seres queridos, pero cuando se quiere de verdad, no hay kilómetros ni relojes que nos separen, al reencuentro el amor sigue intacto, y a la nueva despedida, duele igual cada vez.

Hay personas que saben que así funciona y por eso no les duele, saben que sus queridos están, no importa donde, siempre están…yo admiro a esos fuertes.

Una psicóloga me dijo una vez, “a los papás no se les extraña, se les ama” (mi querida HC). Esto porque mi papá se había ido a trabajar a otro país, y cuánto me dolía, no era primera vez. Poco a poco fui entendiendo que debía amarlo en vez de extrañarlo tanto…y aunque lo entendía, cuando lo volvía a ver y me volvía a despedir, dolía igual. Nada que hacer, yo soy llorona 😦 . Ahora, por suerte para mí, lo tengo cerquita todos los días y me encanta tomar un cafecito con él en las mañanas.

Cuando estamos unidos por sangre y por amor real, ese amor que se da al crecer junto a personas que se aman, que se conocen, se disfrutan, se pelean, y se siguen queriendo, ese amor incondicional que no tiene nada que ver con llevarse bien o mal, con tener roces y diferencias o ser los mejores amigos, cuando existe ese amor, siempre se estará, no importa dónde, seguiremos unidos.

Por otro lado, también está esa familia que se escoge, esos que llamamos “amigos”, que no llevan nuestra sangre, pero que eso los hace súper especiales porque son tu familia por elección, por compartir momentos, secretos, risas, llantos…

Yo de esos he tenido muchos (muchos), aunque la vida se comporta como un filtro, y con su cotidianidad ha hecho que sean cada vez menos, y a los que quedan la misma vida los ha puesto a kilómetros de distancia, e incluso con cielo y nubes de por medio…yo los siento cerquita, y los llevo en mi corazón, sé que están, y saben que estoy.

Hoy quiero darle gracias a Dios por mi familia, la de sangre y la de elección. Son maravillosos, son míos. ♥

Namasté

Atreverse y Aceptar

Me ha llamado la atención ver cómo a muchas personas le ha interesado el tema de los “cambios” y “adaptaciones” a nuevos estilos de vida. He recibido muchos comentarios de lo difícil que es y cuánto les ha costado.

Creí que no a muchos (como a mi) les costaba trabajo adaptarse, al punto de afectar su salud emocional o física, que en mi caso se afecta mucho cuando me toca cerrar ciclos y aceptar cambios. Te aseguro, NO ESTÁS SOL@.

Solemos decir “claro que puedo”, “soy guerrer@”, “si esto es difícil lo que viene se me hará fácil”, pero (desde mi experiencia) no ha sido así, y yo me considero bastante adaptable, guerrera, trabajadora, positiva. Cuesta igual, te entiendo y repito: NO ESTÁS SOLO.

Entrar prácticamente de lleno al mundo angelical, orar, hacer meditación, concentrarme en dar y recibir amor, eso ha sido para mí una gran salida a las crisis por falta de adaptación. No es que ahora me adapto, es que no lo haré, soy diferente…pero ahora trato de no afectarme tanto, y salgo de ese lugar de desconcierto, de tristeza, de “no aceptar” …A mí me llegó el llamado, ¿escuchas por ahí un ring ring para ti?

¿La vida te cambió? No, la vida solo te mueve, tu esencia no debe cambiar, solo debe mejorar y se debe fortalecer, y en esto es fundamental la cercanía a lo Divino, al Creador…y en mi caso al Reino Angelical.

Bienvenidos los Angelitos a mi vida… ¡Toma el llamado e invítalos a la tuya! 🙂

Namasté

Primer cuento…

Hoy quiero empezar a contarles un poco de mí y de mis días, normales, es decir de UN DÍA CUALQUIERA.

Nací en la capital de un país de Sur América…a los 9 años me fui con mi familia a Centro América, a un hermoso y calentito país, ciudad de provincia, sin mucho ajetreo, de esas ciudades en las que decir que vives lejos de tu trabajo significa a una distancia de 20 minutos, allá viví por 25 años…qué tal, pues la vida entera, por lo que me considero más caribeña, aunque la doble nacionalidad te da un punto de vista diferente ante muchas situaciones. Hace dos años volví a mi país de origen, a la misma capital, que para mi gusto es demasiado movida y ajetreada, y uffff cómo ha sido de difícil adaptarme. Me digo a mi misma: soy guerrera, yo puedo…he recibido consejos tan extraños como: “empuja en el metro para que te logres subir, dale nomás”, “aquí como te ven te tratan”, etc… y uno de los últimos y más llamativos que me dieron en estos días fue “aquí hay que ser pesado para que te hagan caso”.

Y yo digo, a ver, no se trata de empujar en el metro, es que me empujan a mí y por consiguiente yo empujo y apretujo también…yo no me visto mal, pero a veces igual me tratan mal (y bien también), y lo de ser pesado mmm…simplemente no puedo.

Pero como todo en la vida es parte de un aprendizaje y crecimiento personal, he encontrado algunos métodos (hace poco y sin ser experta) con los que puedo solventar algunas cosas, algunas veces, estando presente, en mí y en Dios… ¿cómo??? Les cuento:

  • Medio de transporte complicado, con colas, tacos, embotellamientos, largas filas, empujones, apretujes…colapso total: En estos casos trato de mantener la calma, respirar profundo (aunque no siempre funciona, hay que tratar igual) y últimamente me ha resultado genial escuchar música que contenga mantras y repetirlos mentalmente, o en voz bajita, si puedo cierro los ojos y dejo que la música me transporte a lo más profundo de mi ser…si el camino a recorrer es largo hago meditaciones, parada o sentada, ojos abiertos o cerrados, lo importante es concentrarse y escucharte mentalmente (pronto les voy a compartir una meditación que cree hace poco, para estar presente en tu cuerpo). Yo uso el metro generalmente, y a horas en que es rudo, y con esto no me dejan de empujar, pero dejo eso en ESE MOMENTO y hago lo posible por no llevármelo conmigo.
  • Que si me visto feo o no me peino no me van a tratar o atender bien: es cierto, en muchos casos y muchos lugares, cómo solucionarlo? No se puede, es que es parte cultural de algunos lugares o personas, pero ¿saben qué? Esa persona que no te atiende bien tiene sus propios conflictos personales y son suyos, no te los lleves, seguro a ella o él también los tratan de acuerdo a su vestimenta, calzado, peinado… ¿será que si regalamos más sonrisas deje de importar nuestro aspecto?
  • Ser pesado…: NO, en mi caso nooooo… sigo con la idea de las sonrisas y el buen trato, a mí me funciona más. ¡¡¡Te invito a hacer la prueba!!!

Bendiciones para esta semana y espero que les ayuden mis ideas…o al menos se entretengan.

Yo ahora lloro menos por estas situaciones…y sonrío más.

Namasté