Primer cuento…

Hoy quiero empezar a contarles un poco de mí y de mis días, normales, es decir de UN DÍA CUALQUIERA.

Nací en la capital de un país de Sur América…a los 9 años me fui con mi familia a Centro América, a un hermoso y calentito país, ciudad de provincia, sin mucho ajetreo, de esas ciudades en las que decir que vives lejos de tu trabajo significa a una distancia de 20 minutos, allá viví por 25 años…qué tal, pues la vida entera, por lo que me considero más caribeña, aunque la doble nacionalidad te da un punto de vista diferente ante muchas situaciones. Hace dos años volví a mi país de origen, a la misma capital, que para mi gusto es demasiado movida y ajetreada, y uffff cómo ha sido de difícil adaptarme. Me digo a mi misma: soy guerrera, yo puedo…he recibido consejos tan extraños como: “empuja en el metro para que te logres subir, dale nomás”, “aquí como te ven te tratan”, etc… y uno de los últimos y más llamativos que me dieron en estos días fue “aquí hay que ser pesado para que te hagan caso”.

Y yo digo, a ver, no se trata de empujar en el metro, es que me empujan a mí y por consiguiente yo empujo y apretujo también…yo no me visto mal, pero a veces igual me tratan mal (y bien también), y lo de ser pesado mmm…simplemente no puedo.

Pero como todo en la vida es parte de un aprendizaje y crecimiento personal, he encontrado algunos métodos (hace poco y sin ser experta) con los que puedo solventar algunas cosas, algunas veces, estando presente, en mí y en Dios… ¿cómo??? Les cuento:

  • Medio de transporte complicado, con colas, tacos, embotellamientos, largas filas, empujones, apretujes…colapso total: En estos casos trato de mantener la calma, respirar profundo (aunque no siempre funciona, hay que tratar igual) y últimamente me ha resultado genial escuchar música que contenga mantras y repetirlos mentalmente, o en voz bajita, si puedo cierro los ojos y dejo que la música me transporte a lo más profundo de mi ser…si el camino a recorrer es largo hago meditaciones, parada o sentada, ojos abiertos o cerrados, lo importante es concentrarse y escucharte mentalmente (pronto les voy a compartir una meditación que cree hace poco, para estar presente en tu cuerpo). Yo uso el metro generalmente, y a horas en que es rudo, y con esto no me dejan de empujar, pero dejo eso en ESE MOMENTO y hago lo posible por no llevármelo conmigo.
  • Que si me visto feo o no me peino no me van a tratar o atender bien: es cierto, en muchos casos y muchos lugares, cómo solucionarlo? No se puede, es que es parte cultural de algunos lugares o personas, pero ¿saben qué? Esa persona que no te atiende bien tiene sus propios conflictos personales y son suyos, no te los lleves, seguro a ella o él también los tratan de acuerdo a su vestimenta, calzado, peinado… ¿será que si regalamos más sonrisas deje de importar nuestro aspecto?
  • Ser pesado…: NO, en mi caso nooooo… sigo con la idea de las sonrisas y el buen trato, a mí me funciona más. ¡¡¡Te invito a hacer la prueba!!!

Bendiciones para esta semana y espero que les ayuden mis ideas…o al menos se entretengan.

Yo ahora lloro menos por estas situaciones…y sonrío más.

Namasté

One thought on “Primer cuento…”

  1. Hermoso lo que estás haciendo y más en nuestra situación actual te felicito y que Los Ángeles te sigan guiando. A ayudar a tantos otros incluso hoynlo has hecho conmigo DTB

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